Ray Fernández: Un comunista infeliz


Por Ariel Maceo

Cuba está llena de tipos acólitos que viven como sanguijuelas alimentándose del comunismo rancio que impera en la isla. Uno de ellos es Ray Fernández.

¿Pero quién es Ray Fernández?

Hay que remontarse a una de las ciudades más musicales de la Habana, Alamar. Alamar siempre fue tierra de raperos y poetas y artistas del performance. Todos críticos, todos originales, todos duros. Ray pudo ser uno de esos muchachos con libertad para el arte dentro de su cabeza y sin un peso en el bolsillo. Pero viendo lo que es ese señorito ahora, lo dudo.

Hay que ser demasiado calamar para cambiar de forma tan contundente. Queda claro que Ray aunque haya crecido en Alamar, jamás heredó ni la fuerza artística ni el carácter de su barrio. Hay que tener bomba para sobrevivir a un barrio como Alamar, y no hablo de la parte artística solamente, sino de la social y Ray, el que conoce la gente, es un comunista devenido a menos absorbido por el sistema totalitario que impera en Cuba.

Con esto no estoy diciendo que Ray es una víctima de las circunstancias ni nada por el estilo. El trovador decidió entrar al juego pasándose para el bando de la soberbia, la violencia y la sin razón. Porque sí señores, el régimen cubano es soberbio en su accionar. Lo curioso es que olvidan que la soberbia es un pecado capital y los estrados los recibirán con los brazos abiertos. Ray Fernández ignora esto último.

Él que hace unos días se puso de parte del abusador sexual y colega Fernando Bécquer. Es que así son los tipos como él. Siempre van a defender el abuso, la miseria y la muerte, porque él necesita que el comunismo sobreviva. Él solito ingresó al grupo de artistas que se pusieron de parte del represor.

Y cuando hablo de grupo no es para que luego salgan con su discurso de víctimas: “Seño seño Yosbany me quita la merienda”. No. Menciono la palabra “grupo” porque ya son varios artistas que escogieron la oscuridad ante la luz. Personajes traperos que ponen su arte en función del sistema. Marionetas que violan el contrato ético con el público que los sigue, para defender una ideología obsoleta que solo sirve para mencionarla a la ahora de enumerar todo lo que está mal en este país.

Presiento que Ray no defiende a la dictadura castrista porque crea en ella. Él da la impresión de que no había hacia donde girar y como las sanguijuelas se pegó a la vaca más cercana, si es que la nomenclatura le pega.

Y ahora en su nueva escalada contra la sociedad civil arremete contra Luis Dener. ¿En serio Ray?

Si bien ya comenté arriba lo que significa Alamar para el arte underground cubano, imaginen lo que significa Luis Dener que los unió en su mayoría y los puso a marchar por el medio del Vedado en las narices de la dictadura. ¿En serio Ray?

El youtuber y poeta Luis Dener es uno de los tantos hijos pródigos que ha dado este país. Un hombre que ha puerto su arte en función de la libertad de su pueblo. Tanto así que la Seguridad del Estado lo tuvo que exiliar, porque era demasiado. Y ahora viene Ray con su verborrea zurda a tratar de llamar la atención como los payasos del circo. Con la cantidad de tiempo libre que tenemos nosotros. Ese señor ignora muchas cosas la verdad.

Ray en su burbuja soviética no sabe que Luis Dener y los Demóngeles llegaron al escenario para revolucionar el arte contestario a todos los niveles. Los Demóngeles también son protagonistas de todo lo que se está viviendo en materia política en Cuba. Ray no sabe que los Demóngeles, esos artistas y poetas revoltosos a los que pertenezco, han sobrevivido tres gobiernos de la dictadura más longeva de Latinoamérica, y también lo van a sobrevivir a él.

Porque sí, la dictadura va a caer y Ray con ella. 

Lo imagino luchando su peña en el Tun Tun del futuro. Lo imagino declarando a los medios independientes ahora, oficiales en ese momento, que él no sabía, que estaba prestado, que era cocinero. Porque los tipos como Ray son así, se apropian de la perversión y la violencia para sobrevivir. Camaleónicos le llaman algunos, comunistas les llamo yo.