Los expertos acusan a China: "Estas formaciones profesionales forzadas amenazan la identidad tibetana"

Según relatores de la ONU, el programa puesto en marcha por Pekín en 2015, en el Tíbet, apunta sobre todo al “adoctrinamiento cultural y político en un entorno militarizado”.

Por Cuba Impacto

Expertos de la ONU acusaron el jueves a China de obligar a cientos de miles de tibetanos a participar en programas de "formación profesional" que amenazan la identidad tibetana y podrían conducir a trabajos forzados.

“No hay control”

“Según los informes, cientos de miles de tibetanos han sido 'transferidos' de su vida rural tradicional a trabajos poco calificados y mal pagados desde 2015, bajo un esquema descrito como voluntario. Pero, en la práctica, su participación habría sido forzada”, escribieron en un comunicado de prensa. Estos expertos, incluidos los relatores sobre las formas contemporáneas de la esclavitud, Tomoya Obokata, sobre cuestiones de las minorías, Fernand de Varennes, y sobre el derecho al desarrollo, Saad Alfarargi, tienen el mandato del Consejo de Derechos Humanos pero no hablan en nombre de la ONU.

Afirman que estos programas de "transferencia de mano de obra" y "formación profesional" en el Tíbet "amenazan la identidad tibetana" y "pueden conducir a una situación de trabajo forzoso". “Los tibetanos son trasladados directamente desde los centros de formación a su nuevo lugar de trabajo, sin que se sepa si consienten en este nuevo trabajo. No hay control para determinar si las condiciones de trabajo constituyen trabajo forzoso”, denuncian los relatores. El Tíbet ha sido gobernado con puño de hierro por China desde la década de 1950. Muchos tibetanos en el exilio la acusan de medidas represivas y torturas y afirman que busca borrar su cultura.

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“Ideas y prácticas discriminatorias”

Según los seis relatores, los centros de formación profesional practican principalmente “el adoctrinamiento cultural y político en un entorno militarizado”. Por lo tanto, a los tibetanos participantes se les impediría usar el idioma tibetano y se les disuadiría de exhibir su identidad religiosa. Temen que estos programas estén diseñados para promover "una nación de una raza y una etnia" y consideran que corren el riesgo de empobrecer aún más a los tibetanos.

“El gobierno chino tiene la obligación de desmantelar estas ideas y prácticas discriminatorias”, subrayan los relatores. “Los tibetanos están siendo desviados de medios de vida sostenibles para los que tradicionalmente han tenido una ventaja comparativa, como la producción de lana y (fabricación) de productos lácteos, hacia trabajos mal pagados y poco calificados en la manufactura y la construcción BTP”, observan. En febrero, tres relatores de la ONU acusaron a Pekín de haber separado a un millón de niños tibetanos de sus familias, internandolos en internados, para asimilarlos a la cultura mayoritaria han.

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